domingo, 12 de septiembre de 2010

Posición de la religión católica con respecto a la donación de órganos

La iglesia Católica se encuentra en total aceptación de la donación de órganos siempre y cuando se dé dentro de un marco que cumpla con todos los requisitos éticos, jurídicos, básicos con fines terapéuticos, de manera que los católicos se encuentran en total disposición de ayudar en el tema de la donación de órganos.

Una obra de caridad muy actual es la donación de órganos para trasplantes. "La donación de órganos, después de la muerte, es un acto noble y meritorio, que debe ser alentado" (Catecismo de la Iglesia Católica nº 2301).

Donar el cadáver para que otra persona pueda recibir un órgano aprovechable es un gesto de amor que deberíamos hacer todos. Gino Concetti, en el Osservatore Romano, comúnmente conocido como "el periódico del Papa", 27 de Octubre de 1997, afirma: "la donación de órganos es sin duda un gesto de caridad heroica -explica el teólogo-. "Quien lo realiza se conforma más íntimamente a Cristo, que dio su vida en rescate por todos".

Si la donación es en vida, deben darse algunas condiciones (Catecismo de la Iglesia Católica nº 2296), primero, que el donante lo otorgue libre y responsablemente, después de haber sido suficientemente informado. Por otro lado, que las garantías de éxito sean proporcionales a los inconvenientes para el donante y por último, que el órgano sea doble o regenerable: como la sangre.

"Exceptuados los casos de prescripciones médicas, de orden estrictamente terapéutico, las amputaciones, mutilaciones o esterilizaciones directamente voluntarias de personas inocentes son contrarias a la ley moral" (Catecismo de la Iglesia Católica nº 2297).

Los que están considerando la donación y el trasplante de órganos o tejidos, muchas veces quieren saber si estas acciones son aceptadas en su religión. La conclusión principal es que la mayoría de las religiones apoyan la donación y el trasplante.

Según mencionó el Papa Juan Pablo II “cada órgano trasplantado tiene su origen en una disposición de gran valor ético: la decisión de dar sin contrapartidas parte de nuestro cuerpo para la salud y bienestar de otra persona”.

Las controversias morales relacionadas con la donación de órganos y las opiniones de los líderes religiosos se remontan sólo a la década de los años 50 del siglo XX, aunque alcanzaron su máximo nivel cuando el cirujano Christian Barnard realizó el primer trasplante de corazón en 1967.

Lógicamente los textos sagrados de las principales y más antiguas religiones nunca podían imaginar que la donación de órganos para trasplantes alcanzaran el desarrollo actual. Por ello, son los líderes religiosos en las últimas cuatro décadas los que han interpretado sus sagradas escrituras, reconociendo la mayoría, que la donación y los trasplantes no contravienen en absoluto el espíritu de sus reglas y mandamientos.



Colaboró: el Presbítero Rodolfo Murillo, párroco de la iglesia de Carrizal de Alajuela, especializado en Historia canónica del vaticano de Roma.

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